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EN CONSTRUCCIÓN…

LOS ARTICULOS DE DON RAMON. El gran “Azorín” dice en el prólogo que escribió para el libro “Ensayos al viento” (1969) que “Don Ramón Serrano es un político y un escritor; tiene una doble personalidad”… pero tal vez se quedó corto porque se olvidó de las otras dos personalidades que tuvo en su larga vida: la del jurista y hombre de leyes y la del conferenciante y orador sobresaliente. Como político no hay que descubrirlo porque ya brilló con luz propia en las Cortes republicanas de antes de la Guerra Civil y luego en los decisivos momentos de la posguerra. Lo que fue y lo que hizo como Ministro del Interior, de la Gobernación y de Asuntos Exteriores en el Estado incipiente fruto de la Victoria del 39 ya está en el cuadro de honor de la Historia de España  (y aquí se desarrolla en otras páginas).

Lo que fue como escritor quedó reflejado en sus dos grandes obras: “Entre Hendaya y Gibraltar” y “Entre el silencio y la propaganda. La Historia como fue” (Memorias)”. Menéndez Pidal dijo que pocas “Memorias” le habían atraído tanto, por su sinceridad y su estilo. (También se hablará de estas obras en la página de LOS LIBROS.)

Como jurista y hombre de leyes baste con decir que sus “Dictámenes y recursos de casación civil” no sólo “alumbraron una época de nuestra jurisprudencia concebida esta como la ciencia y el arte del Derecho” (palabras del Doctor Izquierdo Alcolea), sino que todavía hoy se siguen estudiando en la Universidad y por los profesionales de la Abogacía. El abogado Serrano Súñer llegó a ser un verdadero maestro, ciertamente, en el arte del Derecho. (Los textos completos de esos Dictámenes puede usted leerlos íntegros en la página de LIBROS JURIDICOS).Porque los escritos jurídicos de Don Ramón eran, además, verdaderas piezas literarias.

También destacó siempre como conferenciante, por su amenidad, por su presencia, por su rigor documental y dialéctico y sobre todo por su voz. Oír hablar a Don Ramón era una delicia y un gozo para los sentidos. De ahí su enorme éxito en todos los foros a los que acudió y principalmente entre los jóvenes universitarios. (Usted puede escucharlo y verlo en la página de AUDIO Y VIDEO).

Pero aquí vamos a mostrar al Serrano Súñer periodista y escritor de artículos…y que nadie se sorprenda del calificativo de PERIODISTA, pues como consta en la Historia del Periodismo español Don Ramón fue admitido como tal en la Asociación de la Prensa de Madrid, en una Asamblea extraordinaria y por aclamación, como miembro de pleno derecho el 1 de junio de 1955 y periodista fue hasta el día de su muerte. Curiosamente aquel mes de septiembre de 2003 ya tenía el carnet número 2, por su larga y aprovechada edad. Los periodistas de Madrid más veteranos todavía le recuerdan sentado como uno más en todas las Juntas Generales y los días de votaciones para elección de nueva Junta Directiva.

Y es que Don Ramón, al margen de sus otras actividades, siempre tuvo la pasión de escribir y escribir a mano (así puede comprobarse en los borradores de su archivo). “Azorín”, en el prólogo ya mencionado, dice estas sinceras palabras: “Al hablar del escritor debemos hablar del estilo. Don Ramón Serrano escribe con naturalidad. Don Ramón Serrano escribe sin afectación, tanto sin afectación como de sencillez”  y dice más: “Lector: tienes en tus manos el libro de Don Ramón Serrano. En algunos de estos ensayos ha tenido que ir la pluma muy despacio”. Y “Azorín” da en el clavo, porque los artículos de “Don Ramón” eran verdaderos ensayos, por su profundidad, sus razonamientos y su documentación, aunque estuviesen obligados a un espacio determinado y corto. De ahí lo que dice de “ir la pluma muy despacio”.Don Ramón meditaba cada palabra y se corregía a sí mismo setenta veces siete. Nunca daba por terminado un artículo sin haberlo leído y releído cien veces. Dominaba el castellano como pocos escritores y muchas veces se peleaba con el diccionario hasta encontrar la palabra justa. Tal vez por ello tuvo siempre la debilidad por escritores como “Azorín”, Unamuno, Ortega, Marañón, Ridruejo, Tovar, Laín, Machado, Sánchez Mazas, González - Ruano, Menéndez Pidal, Sánchez Albornoz, Maeztu, Madariaga, Pérez de Ayala y tantos más, de los que fue admirador y amigo. Incluso ya en su vejez tuvo sus escritores amigos, como Umbral y Capmany.

Don Ramón escribió y publicó cientos de artículos, desde aquel primero del año 1927 (”Significado de la locución “Ius ad rem”) en la revista Alfa-Beta hasta el último publicado en 1997   (”La sombra de China,” 5 de agosto de 1997, ABC) Sobre todo a raíz de su salida del Gobierno y su lejanía de la política activa. O sea, casi 70 años de “escritor de periódicos”, como le llamaba “Azorín“, o de periodista, como le consideraban los propios periodistas.

Ya en 1952 recibió el Premio “Mariano de Cavia”, el más prestigioso de la Prensa española, por su artículo “La Hija” (”ABC” 10 de diciembre de 1952) publicado en la famosa TERCERA, que llegó a ser como su casa. Los artículos -ensayos de Don Ramón eran la comidilla del día cuando se publicaban y tema de debate en la Escuela Oficial de Periodismo. También publicó mucho en “Pueblo”, “La Vanguardia Española”, “Gaceta Ilustrada”, la “Revista”… Y no importaba el tema que tratase, porque Don Ramón, como los grandes escritores, sabía ver lo que los demás no veían. Hubo dos artículos que pudieron costarle caro. Uno se tituló “España-Europa 1949″ en el que hablaba “del perezoso aburrimiento de la vida española”. Esa frase según se supo le cayó tan mal a Franco que hasta dió un puñetazo en la mesa y dijo “más se aburrirá él” porque en ese momento la decisión fue mandar a don Ramón a un destierro forzoso a la isla de Hierro (afortunadamente para el ex-ministro el temido destierro no se produjo, y no se produjo porque alguien, al parecer, aletró al Caudillo de lo que le había pasado al dictador Primo de Rivera cuando desterró a Unamuno a Fuenteventura, y se echó atrás). El otro se tituló “Sobre la Dictadura” (ABC 1953), pues sólo el hablar de dictadura estando Franco en el Pardo era una temeridad. Pero también por lo que en él se decía, cosas como estas: “En el orden de los principios podría decirse que no hay una Monarquía mala; pero puede haber un mal monarca. Ni una dictadura tiránica. Pero puede ser tirano un dictador que sustituya la moral del bien y del mal por la de la amistad o la antipatía… Pero es que una Dictadura no se legitima por los principios que la inspiran, sino por los hechos que la justifican como necesidad”. Fue una bomba periodística. Porque para la totalidad de la clase política del momento hablar de Dictadura era una traición a Franco y al Régimen. Hablar de dictadura era como mencionar la soga en casa del ahorcado… Pero, Don Ramón estaba muy por encima de las “adhesiones inquebrantables” y cuando escribía lo hacía en conciencia y fiel a su “religión de los hechos”

Y siguó escribiendo hasta la última curva del camino.

Como ustedes pueden comprobar en esta página, donde se recogen todos los artículos que publicó en vida. Algunos de ellos los recogió en sus libros “Ensayos al viento” y “De anteayer y de hoy”

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