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Jueves día 24 de octubre de 2013, 18:00 h.

Séptima conferencia:

SERRANO SUÑER Y LA GUERRA CIVIL
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Por D. Vicente Javier Más Torrecillas (ver biografía)
Doctor en Historia Contemporánea.

I Introducción

II. Aportación de SS a la Guerra
- Importancia de Serrano Suñer: la RECONSTRUCCIÓN
- ¿qué es la Reconstrucción?
- Puntos a tener en cuenta en la Reconstrucción
- Logro más importante: Exposición de 1942

III. Aspectos fundamentales de la Reconstrucción;
- Administración
- Urbanismo
- Sociedad
- Economía

IV. Conclusión

SERRANO SUÑER Y LA GUERRA CIVIL

I. Introducción
Durante estos días hemos podido asistir a un análisis de la figura de SS desde todos los ángulos posibles: periodista, diputado, falangista, abogado, jurista, ministro, su entrevista con Hitler, su relación con Franco, su trayectoria vital. La verdad es que me queda poco por aportar. Sin embargo, desde mi punto de vista, todavía hay que rescatar lo más importe del legado de SS y que creo que no ha sido suficientemente valorado. Un legado que se fraguó, precisamente, durante la Guerra Civil y es lo que da título a esta conferencia.

Ramón Serrano Súñer ejerció como Ministro de Interior / Gobernación desde 1938 hasta 1940, es decir, desarrolló su labor más importante en política durante el último tercio de la Guerra Civil. En este sentido, debemos obviar la etapa anterior, de la cual todos tenemos conocimiento y que constituye una vivencia personal más que una aportación a su carrera política. (Durante esa etapa anterior, la vida de Serrano Súñer es casi novelesca. Primero es apresado para, después, escapar hasta Francia y volver luego a entrar por la zona nacional para formar parte del Gobierno de su cuñado, Franco). Obviando esta etapa aventurera, por decirlo de alguna forma, en esta charla voy a analizar la relación de SS y con la GC desde el punto de vista de su responsabilidad como Ministro de Interior. (En este punto, habría que determinar si fue Ministro de Interior por descarte de otras carteras o precisamente Franco le quería a él ahí como su Alter Ego).

Eso se ha podido discutir estos días, como también otras muchas cosas interesantes y muchas aportaciones destacables para la España actual. No hay más que recordar que fue el creador de la ONCE ; quien consolida Auxilio Social; quien impulsa el Fuero del Trabajo (1938); quien crea la Agencia EFE, la Radio Intercontinental, … Lo que llama la atención de todo ello es que su basta labor se llevó a cabo en un período cortísimo de actividad gubernativa, de actividad política. La proyección en el tiempo de SS quizás sea de las más importantes de España si lo comparamos con el poco tiempo que ejerció su mandato ministerial y la postración política que vivió a partir de 1942. Y visto esto, todavía tiene mayor mérito la trascendencia de su obra.
Yo creo que dentro de esta labor política, lo más destacado va a ser lo menos visible: la creación de un Estado y la reconstrucción social de España. Su instrumento ejecutor para esta tarea fue la DGRD.

 

II. Aportación de SS a la Guerra
I Importancia de Serrano Súñer en la G. C.:
Cual es el papel que juega SS en la GC? Ese es quizás uno de los puntos menos estudiados de su labor política. Su verdadera aportación, o la importancia que tuvo en el desarrollo de la Guerra Civil viene determinada por su función como Ministro del Interior. La ostentación de esta cartera ministerial no fue aleatoria. Su cuñado quería una persona de confianza para consolidar un nuevo Estado una vez tenía claro que la victoria en la guerra era cuestión de tiempo. Ya no bastaba con la estructura militar. Había que crear un Estado capaz de sostener a un país. Quien asumió el papel de CONSTRUCTOR ( o si se prefiere, Reconstructor, depende de cómo se mire, puesto que la organización estatal existía antes del conflicto) fue Serrano. Serrano fue el encargado de llevar a cabo la Ley de la Administración Central del Estado. Evidentemente, no se trataría de reconstruir un entramado de gobierno a imagen del de la República, ni del anterior a la República, sino de estructurar algo que superase los errores que habían llevado a la situación de conflicto civil. Pero no se trataba sólo de una reconstrucción institucional, ni tampoco de una reconstrucción física. Se trataba de RECONSTRUCCIÓN en un sentido amplio, global, cuyo objetivo era la recuperación de la sociedad española en su conjunto.
Ese fue éxito de SS. Esa fue su segunda gran aportación al período de la GC. Y ¿por qué fue tan importante esta reconstrucción iniciada en plena guerra?
Se puede decir que la Guerra la ganó aquel bando que con mayor rapidez y eficacia puso en marcha un Estado organizado, coherente y en funcionamiento. Y Serrano Súñer fue el motor principal de la puesta en marcha de ese entramado legal y social. La labor de Serrano le permite CONSTRUIR un Estado mucho más pronto que a sus enemigos, lo que cohesiona socialmente y le da la fuerza suficiente a Franco para vencer. (Martínez Sospedra)

II Qué es la Reconstrucción
Decíamos que hay que entender la RECONSTRUCCIÓN en un sentido amplio del término. La reconstrucción del Estado fue algo larvado durante el período 36-enero del 38. Por tanto, la labor de Serrano fue la de ejecución práctica de esos planteamientos previos estructurados en torno a la Ley de la Administración Central del Estado. Serrano fue un EJECUTOR eficaz, es decir, un GESTOR de recursos exitoso. Y el éxito de la puesta en marcha de un nuevo Estado dependía también no sólo del nivel administrativo, sino del social. En la medida en que se articulase un cuerpo social dentro de un orden legal, se podían obtener recursos (impuestos) y pacificación social (trabajo, ocio, comida y vivienda). (Michael Seidman) Esto lo entendió perfectamente Serrano, que articuló la Reconstrucción como un hecho global, no sólo físico.

Reconstruir, como indica el diccionario de la RAE, es volver a componer el desarrollo, volver a formar algo que se ha deshecho o roto. Y fue eso precisamente lo que ocurrió durante y tras la Guerra Civil Española. No se trataba sólo de reconstruir físicamente el país, sino de volver a recomponer la vida diaria de España. Se trató, pues, de volver a componer el desarrollo de una sociedad.

El eje vertebrador de la reconstrucción en España fue la Dirección General de Regiones Devastadas. Porque se encargó de la reconstrucción como globalidad. Si nos fijamos bien, el nombre utilizado para designar esta institución administrativa no hizo mención al hecho explícito de la reconstrucción urbana, física . Hace más bien referencia a un todo social más amplio. La Región como un todo subjetivo, genérico, como una comunidad social en la que el término engloba también las actividades económicas, sociales, políticas o administrativas.

¿Fue un éxito la Reconstrucción de SS?. En términos comparativos, España fue el único país cuyo movimiento antirrevolucionario triunfó. Si cogemos, por ejemplo, el caso de Rusia, la falta de articulación de un Estado, de una administración y de un Gobierno por parte del Ejército Blanco les impidió consolidarse y derrotar a los bolcheviques. Fueron incapaces de controlar la retaguardia, de establecer una política fiscal eficaz, de evitar los saqueos y el desorden y, en definitiva, de lograr la adhesión de la población a su causa. Por el contrario, la capacidad de los bolcheviques para crear un entramado administrativo y estatal, un nuevo orden gubernamental, les permitió derrotar con el tiempo a los contrarrevolucionarios. En España, en la Guerra Civil, el bando que logró crear antes este entramado administrativo y estatal fue el de Franco. Y su ejecutor se llamó Serrano Súñer. (Michel Seidman)

III – Aspectos principales de la RECONSTRUCCIÓN –
Para tratar de entender el proceso global de la Reconstrucción debemos analizarlo desde cuatro aspectos fundamentales: administración, economía, sociedad y urbanismo. La restauración de la normalidad social suponía recomponer el tejido de los cuatro aspectos de forma simultánea, de igual forma que había intentado la República a su llegada al poder y para lo que se mostró definitivamente incapaz a partir de 1934.

Para coordinar la ejecución local de estos cuatro aspectos desde un mismo organismo, Serrano creó la Dirección General de Regiones Devastadas. El hecho de que este organismo se pusiera en marcha el mismo mes de enero de 1938, a la vez que se constituía el primer gobierno de Franco, da idea de la premeditación con la que se llevó a cabo la reconstrucción. No fue algo que se ejecutase sobre la marcha, sin criterio, sin sentido, ineficaz. Sino que se cuidó hasta el último detalle de su organización. En este sentido, hay que recordar que el mismo 30 de enero de 1938, día en el que se creó el Nuevo Gobierno, a la vez que, evidentemente, se instituía el Ministerio de Interior, se creaban los Servicios del Ministerio, que en el Artículo 9 establecía el nacimiento del SNRD. En junio, tan sólo cinco meses después, ya estaba operativo el Servicio, con un cuerpo legal y un equipo humano y físico para iniciar los procesos de reconstrucción. Ello da idea de la importancia que para el Nuevo Estado tenía la reconstrucción del país, visto como una RECUPERACIÓN de la normalidad. El 25 de marzo se lanzó el Decreto con el cuerpo legal del SNRD, y el 11 de junio, una Orden Ministerial acabó de regular, organizar y poner en funcionamiento el SNRD.
¿por qué es importante el desarrollo administrativo de la Reconstrucción?. Porque este Servicio, que poco después se convertiría en Dirección General, se estableció como banco de pruebas para mostrar la gestión eficaz de la administración del Nuevo Estado. La DGRD prefiguró la administración técnica, tecnocrática, que trataría de instaurar el régimen y que logró sus mayores éxitos a partir de finales de los años 50.

IV – La Exposición de 1942
Por último, el éxito de la gestión de la DGRD y de la Reconstrucción se convirtió en el logro más importante para Serrano Suñer. Su carrera política se vio truncada por la pérdida de poder del régimen nazi, con lo que su gestión como Ministro de Gobernación pasó a un primer plano, incluso para él mismo. Quizás, el zénit de su carrera política en Exteriores fue en 1940, con su viaje a Alemania, en septiembre, y la entrevista Franco-Hitler en Hendaya, en octubre. A partir de este momento, su estrella comienza a apagarse lentamente. En 1941, parecía claro que Alemania no iba a ganar la guerra (Robert Citino), con lo que Serrano pudo comenzar a vislumbrar su desalojo del Gobierno. Por esta razón, para Serrano, la Exposición de Arquitectura que tiene lugar en el Retiro en 1942 se convirtió en un momento de reafirmación y reivindicación personal de su gestión.

La Exposición se llevó a cabo en Madrid el 7 de mayo de 1942. Esta muestra comienza a gestarse el viaje a Alemania que Serrano realiza en septiembre de 1940. Ello quiere decir que ya era consciente de la labor que se había desarrollado en la DGRD y en el éxito que se estaba generando con la reconstrucción. Aunque Serrano ya no era Ministro de la Gobernación, y por tanto no contralaba formalmente la DGRD, lo que pretende es exhibir sus mayores logros, que se vinculan a su etapa ministerial anterior. Eso lleva a lanzar la imagen internacional de la DGRD como modelo de reconstrucción en toda Europa. Todas estas gestiones fructifican en el primer semestre de 1942 con la publicación de varios artículos en Alemania alabando la política de reconstrucción española y con la invitación formal de la Asociación Internacional de Vivienda y Urbanismo para que España se integre en él. Este sería otro de los postreros logros de Serrano, quien logró cambiar la imagen de España en el exterior, hasta el punto de convertir a nuestro país en punto de referencia en los procesos de reconstrucción.

III – Aspectos principales de la RECONSTRUCCIÓN –

Pasemos ahora a tratar un poco más en profundidad la Reconstrucción como globalidad, analizando los aspectos principales de este proceso y su ámbito de actuación que, como hemos dicho, no se redujo al meramente físico.

ADMINISTRACIÓN
El entramado organizativo con el que actuó Regiones Devastadas se establece como un punto de partida ineludible para comprender la organización del Nuevo Estado. De forma consciente, Serrano usó Regiones Devastadas como un banco de pruebas para su modelo de Estado, al ser un Ente que llegaba a todas las poblaciones y rincones de España. La preocupación de Serrano por lograr la rápida y eficaz administración del Gobierno y de la sociedad tiene su raíz en la comprensión de que no se podía ganar una guerra sin Estado, sin un aparato administrativo unificado, un sistema fiscal efectivo, una fuerza armada ordenada y disciplinada, una unidad política. El primero de los bandos que logró completar todo este proceso fue el que ganó. Mientras la República se iba desintegrando poco a poco, hasta acabar en un golpe de estado interno, el Nuevo Estado logró ir generando medios de una forma eficiente, completando su tarea a finales de 1938. El gestor de este trabajo fue Serrano Suñer. La base primaria fue el liderazgo personal y el ejército nacional. El instrumento, el Movimiento Nacional, que debía estar encabezado por una persona de confianza para Franco y ligada a la política activa y bien acogido en la Falange, precisamente para su desactivación. Esa persona fue su cuñado.

Por un lado, la DGRD anticipó el modelo fundamental del gobierno franquista a partir de finales de los años cincuenta: la Tecnocracia. De ello podría deducirse la intencionalidad del Nuevo Estado en su temprana aplicación y el hecho de que se generalizase a toda la administración en los años del desarrollo. Para poder hacer efectivo el proceso de reconstrucción, la DGRD debía contar con un entramado administrativo eficaz, rápido y profesional. Estas características se pueden comprobar si observamos las personas que la componían y las funciones que adquirió. Su organigrama estuvo compuesto por profesionales que ya habían demostrado su valía en los años anteriores, desde Bigador hasta Muguruza, pasando por Zuazo o los primeros directores, Benjumea o Moreno Torres. La determinación política de Serrano impuso el criterio que daba más importancia a la recuperación económica y a la mejora de la administración que al mantenimiento de determinados principios políticos o ideológicos. Por ello también, en muchos casos, la elección de las personas por parte de Serrano para que se pusieran al frente tuvo como referente ese perfil profesional.

Esto se tradujo a nivel administrativo en una despolitización de decisiones, primando la eficiencia y la ejecución de los objetivos. Y todo ello permitió consolidar la DGRD como un modelo de administración tecnocrática para el resto del Estado.
El hecho de la desideologización de la toma de decisiones en el proceso de reconstrucción se puso de manifiesto a través de tres aspectos: un perfil muy bajo de represión, un proceso de laicización administrativa y una política de descentralización administrativa.

La actuación de Serrano fue la de gestor, no de represor. Eso se puede comprobar en la DGRD. Si tomamos la Dirección General como modelo del Estado de Serrano, observamos el perfil bajísimo de la represión y la ausencia de control propagandístico de dicho Ente.
Por un lado, el perfil bajo de la represión: la DGRD rechazó en numerosas ocasiones la represión política que se hubiera derivado del vencedor otorgando sanciones favorables para subvencionar o ayudar a personas con antecedentes políticos destacables. El objetivo era la reconstrucción, como globalidad, y ello pasaba por la eficiencia. Y además, un dato todavía más importante: el freno a las veleidades represivas provenía de la administración central, de Madrid, lo que da cuenta de la política general de la DGRD, más preocupada por la recuperación global, que incluía la económica, el urbanismo y lo social, que por saldar cuentas con el pasado más reciente. Desde Madrid se sancionaron favorablemente expedientes de solicitud de ayudas demandados por militantes y activistas del Frente Popular, a pesar de los informes negativos emitidos desde la Comisión Provincial. Esta realidad, fundada en la documentación existente, contrasta con las investigaciones actuales que insisten en la represión cruenta en todos los órdenes de la sociedad, incluida Regiones Devastadas. Asegurar que la represión del Nuevo Estado franquista con los ciudadanos y la población española fue la forma de actuación habitual en la reconstrucción es incierto y contrario a lo que realmente ocurrió.

Por otro lado, la laicización de la administración, que se puso de manifiesto en el enfrentamiento Iglesia-Estado. Un enfrentamiento que se concretó a través de la JNRT. La pugna por el poder administrativo de la reconstrucción de templos estableció también el carácter que se le pretendía dar a la DGRD: profesionales y expertos alejados de las directrices ideológicas de cualquiera de las familias políticas del Nuevo Régimen. Esta lucha por el poder de la Junta deja también claro desde el principio el interés consciente por tecnocratizar la administración de la Dirección General.

En tercer lugar, la despolitización de decisiones comportó una descentralización administrativa. Aunque la organización focalizó en Madrid la instancia última decisoria, la capacidad de organización, acción y administración de unidades periféricas fue muy notable. La consolidación de las Comisiones Provinciales como alter ego de la Dirección de Regiones supuso un notable avance en cuanto a eficacia. Madrid ejerció el papel de coordinador y árbitro de las actuaciones de las Comisiones Provinciales, dotándolas de gran autonomía.

URBANISMO
Es en éste punto donde hay que acotar la reconstrucción como algo físico. Reconstruir las ciudades, las viviendas particulares, los monumentos histórico artísticos, los edificios públicos, los servicios públicos, y planificar el futuro crecimiento de las ciudades fue objetivo también de la DGRD.

Internacionalización-
El proceso de reconstrucción y planificación urbana no fue exclusivo de España. Toda Europa, antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, estableció distintas iniciativas tendentes a recuperar físicamente las ciudades.
Por ejemplo, Gran Bretaña, en 1947, promulgó su significativa Ley de Planificación Urbana y Provincial, que dejaba todas las cuestiones relativas al desarrollo bajo control regional y fomentaba la construcción de nuevas ciudades, intentando con ello recuperarse de las destrucciones sufridas por los bombardeos durante el conflicto. Otros países europeos dieron también gran importancia a la planificación y reconstrucción urbana tras la Guerra Mundial. Además de los planes de actuación estatal, se pusieron en marcha planes específicos para ciudades importantes. Significativos fueron los casos de Rotterdam, en los Países Bajos, Hamburgo, en Alemania Occidental, o Helsinki, en Finlandia. Éstas fueron actuaciones similares a la que tuvo lugar en Madrid, donde se estableció una Junta específica para su reconstrucción, dentro del organigrama de la DGRD.

Todas estas políticas de reconstrucción se llevaron a cabo casi una década después de la experiencia española. Las políticas de reconstrucción y los cuerpos administrativos y legales puestos en marcha por Serrano Súñer fueron copiados en diferentes países durante y después de la Segunda Guerra Mundial, en lo que fue otro gran logro del Ministro. Esta proyección internacional se produce, precisamente, desde la designación de Serrano como Ministro de Exteriores. La proyección de su labor a partir de 1940 le genera el reconocimiento en toda Europa. El primer país donde realizará esta promoción será en Alemania, tras el viaje que Serrano realiza en septiembre de 1940. En ese viaje, Serrano se entrevistó con el Ministro de Asuntos Interiores, doctor Frick, con quien pudo compartir la experiencia de la reconstrucción.

Las impresiones técnicas emanadas de los distintos congresos sobre urbanismo y arquitectura de los años treinta y cuarenta fueron recuperadas tras la Guerra Mundial tanto por los países vencedores como por los vencidos. En este sentido, Francia creó en 1947 el Ministerio de la Reconstrucción, en el que participó Le Corbusier, que se incorporó a los trabajos de reconstrucción de ciudades como Saint-Die y La Rochelle en 1945-1946. Las directrices que emanarán de este Ministerio se basaron en sistemas de medidas proporcionales y relaciones métricas, aplicadas ya desde y durante la Guerra Mundial. Se mantenían, por tanto, las ideas nacidas de congresos internacionales como el CIAM o el de Estocolmo, éste último previo al conflicto. De estas reuniones de expertos nacieron las ideas de planificación urbana y reconstrucción puestas en marcha por Serrano en la DGRD. Y de estos congresos nacerían también las directrices de los arquitectos europeos. No en vano, en la reunión de Estocolmo llegaron a participar hasta 40 países de todo el mundo.
El punto de partida era la experiencia surgida tras la Primera Guerra Mundial, de la que pretendían huir los principales arquitectos europeos. Incluso desde la Asociación Internacional de Vivienda y Urbanismo se indica, en referencia a los planes de reconstrucción en Francia, que

“Los responsables han comprendido que no tenía sentido volver a construir las cosas como eran, sino que se les presentaba una oportunidad única para sanear las zonas afectadas. Una nueva planificación de construcciones y vías de comunicación armónicamente distribuidas en un amplio territorio era la mejor forma de reconstruir.”

La misma asociación mantuvo correspondencia con el director de la DGRD, Moreno Torres, con la intención de recordarle las directrices internacionales sobre reconstrucción, alejadas de las llevadas a cabo tras la Primera Guerra Mundial. Entre la abundante correspondencia, destaca la fechada el 11 de agosto de 1942, en la que el presidente de la Asociación Internacional le remite la copia de la ley de Reconstrucción y Planificación aprobada en Alemania el 2 de marzo de 1942, incidiendo en la misiva en las diferencias con el texto aprobado en enero de 1919.
Recordar que es un proceso que comienza en 1940, con el acceso de Serrano a la cartera de Exteriores.

- Planificación
Evidentemente, el país más castigado por el conflicto, Alemania, planificó también su reconstrucción. La necesidad de recuperación de las ciudades alemanas, con las lógicas posibilidades de realización que esto ofrecía a los arquitectos y planificadores urbanos, propició intensos debates acerca de los estilos más apropiados para ello y del propósito y contenido de la arquitectura en la nueva Alemania. El proceso de recuperación se estructuró orgánicamente de forma similar al de España, y permitió recuperar el debate del período de Entreguerras que había inspirado a los técnicos de la DGRD. En estas discusiones se volvió a hablar mucho de estilo, funcionalidad y representatividad; hubo distintas tendencias y para cada una de ellas era una la característica que debía prevalecer. El clásico conflicto entre tradicionalistas y modernistas comenzado durante los años de Weimar continuó, pero de manera distinta en sus formas y resultado, pues los últimos adolecían del entusiasmo que les caracterizó tras la Gran Guerra. En aquellos tiempos, el discurso modernista tomaba forma a partir de emociones, sensaciones y pronunciamientos personales. En su lugar, ahora había componentes funcionales, argumentos técnicos y la instrumentalización de la arquitectura. En España, en lo único que hubo consenso fue en lo que no se deseaba de ninguna manera: las formas neoclásicas, el modelo oficial del nazismo. Y esto es importante, porque marcará un punto diferencial entre los estilos de reconstrucción de ambos países. España logrará imponer su funcionalidad en la reconstrucción de ciudades, mientras Alemania mantendrá la Gran Arquitectura como elemento de propaganda.

Pero no sólo aplicaron políticas de reconstrucción aquellos países más azotados por el conflicto, sino que esta planificación nacional se puso en marcha también en las zonas periféricas, como fue el caso del Plan de Reconstrucción de la Laponía Finlandesa, 1945; o más tardíamente, el Plan para el centro de Helsinki, 1959. Es precisamente este hecho, la PLANIFICACIÓN, lo que se convierte en España en un modelo para el resto de países del entorno europeo.

La política de planificación tuvo como reto en las ciudades completamente destruidas, como Belchite o Brunete, la necesidad de plasmar las mejoras teóricas puestas de relieve por los arquitectos europeos y americanos a gran escala. ( pero también en las actuaciones parciales en poblaciones adoptadas en las mismas comarcales). Para ello, los congresos y las reuniones internacionales realizadas previamente al conflicto mundial jugaron un papel decisivo en la toma de decisiones de la DGRD, guiada, una vez más, por la planificación urbana. La política de la DGRD antes, incluso, de concluido el conflicto, fue encaminada hacia una planificación calculada que tenía como objetivo la modernización de las ciudades españolas, tal y como posteriormente hizo Le Corbusier en Francia y aconsejaban los más vanguardistas estudios urbanos puestos en común con anterioridad. El trabajo fue ordenado y comenzado por Serrano mientras fue Ministro de Interior. Sus éxitos comenzaron a recogerse cuando accedió a Exteriores. En este sentido, en 1942, un periódico alemán de Frankfurt, aseguraba, en relación a España, que

“Actualmente se observa fuera del Reich alemán una corriente de opinión en el sentido de planificación [en la reconstrucción de ciudades]…”
En este contexto de renovación urbanística, alejada de la tradición, España se convirtió en pionera tanto en la planificación como en la organización del servicio. La DGRD estableció en 1939, con Serrano al frente de Gobernación, las pautas que poco tiempo después recogería la Francia de Vichy, Bélgica o Alemania. El Gobierno francés publicó el 11 de octubre de 1940 un decreto para la reconstrucción que fue completado y modificado poco tiempo después. En él se establece para la reconstrucción un Comisariado con competencias tanto en la financiación como en el trabajo técnico. Algo que se recuperará, como decíamos anteriormente, en 1945, tras la liberación de la ocupación alemana. En Bélgica, la regulación de la reconstrucción se produjo el 12 de septiembre de 1940, con anterioridad a la francesa. Las coincidencias con la DGRD se plasman en la organización y vertebración del servicio.

- Modelos de reconstrucción .-
Hasta ahora hemos visto todo lo que rodeó al proceso de reconstrucción y en todos los ámbitos en los que intervino. Evidentemente, la reconstrucción física, por lo que ello significaba, tuvo un papel aparentemente principal. Pero cómo se reconstruyó, qué parámetros se utilizaron, qué modelos de planificación se usaron para devolver la normalidad a las ciudades?. Es interesante desarrollar siquiera de pasada este punto porque pone de manifiesto en qué medida Serrano concibió la DGRD como un organismo en manos de técnicos, no de políticos, primando la eficacia de los resultados sobre el rendimiento propagandístico.
A partir de este punto, y sin entrar en el ámbito exclusivamente localista, el primer interrogante que tenemos que contestar es: ¿Cuales fueron, en la práctica, los diferentes modelos empleados?

Klaus von Beyme encuentra tres categorías bien diferenciadas:
- Reconstrucción fiel al original dañado.
- Nuevos edificios que, adaptándose a las condiciones locales, trataban de emular estilos tradicionales.
- Edificios totalmente nuevos con un estilo moderno.

Wiltrud y Joachim Petsch , sugieren una cuarta categoría, a la que denominan medio moderna:
- Una mezcla de nuevas formas y materiales combinados con formas tradicionales, como líneas de tejados tradicionales o diseños simétricos y axiales.
Diefendorff asegura que este diseño caló entre la población y los profesionales, que identificaron dicha estética como algo moderno. Este autor señala, además, que otra categoría dominó mucha de la construcción en términos puramente cuantitativos, la por él llamada construcción utilitaria, que supone la respuesta efectiva a la gran necesidad de construir viviendas para las personas:
- Líneas de edificios de apartamentos de fachada plana lucida, de tres a cinco pisos, con bajos (en las calles importantes, comerciales), muchas veces de sencillo color gris. Ni modernos ni adaptados a las tradiciones arquitectónicas locales. Este tipo de construcción contribuyó notablemente y de forma positiva a la vida urbana y al crecimiento demográfico de las ciudades, aunque los críticos arquitectónicos no las tienen en cuenta.

En España, todas las variantes tuvieron cabida. Y la tuvieron, no porque no hubiera un consenso teórico sobre los modelos de reconstrucción, sino porque cada una de ellas fue aplicada a distintos aspectos urbanísticos de la ciudad. Por ejemplo, la tónica general fue utilizar una reconstrucción fiel al original en los monumentos histórico-artísticos y eclesiásticos (que solían coincidir en la mayor parte de las ocasiones). En la reconstrucción particular, primó la segunda de las categorías, sobre todo en las Poblaciones Adoptadas, donde la destrucción había sido más intensa. En los edificios de segundo rango administrativo y empresarial, primó la implantación de un estilo más moderno. Y en general, en poblaciones donde las posibilidades económicas eran escasas o con un componente industrial muy importante, primó la categoría señalada por Diefendorf, con apartamentos de fachada plana lucida, intentando, eso sí, adaptarse a la estética tradicional y particular de cada zona o población. Todo ello redunda en el concepto tecnocrático de la DGRD, que no unificó criterios desde Madrid y primó la toma de decisiones técnicas y descentralizadas en función de los resultados positivos. De nuevo podemos observar el sello de profesionalización de la administración estatal puesta en marcha por Serrano.

Equipo humano:
¿Quiénes fueron los encargados de poner en marcha en España este proceso de planificación urbana emanada de las reuniones de expertos internacionales? Muguruza, Bigador, Zuazo, Traver, … La teoría estética de Muguruza y el resto de arquitectos que integraban la DGRD bebía de vanguardias teóricas de la época, desde Le Corbusier hasta Longberg-Holm. Los trabajos teóricos de Muguruza, Bigador o Zuazo, su puesta en práctica, su proceso de reconstrucción, no hizo sino anticipar los parámetros que posteriormente se implantarían en Europa Occidental tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Los parámetros estéticos de la DGRD no estuvieron sometidos a decisiones y necesidades propagandísticas del Nuevo Régimen, sino todo lo contrario. Los ideólogos de los primeros gobiernos de Franco adoptaron la corriente estética de la arquitectura de ese momento y la utilizaron como elemento de propaganda, lo que les mantuvo siempre por detrás de las iniciativas y de la plasmación práctica de los arquitectos de la DGRD, sobre todo en cuanto a la programación de la ciudad. La decisión de utilizar para la organización y coordinación del Servicio a profesionales independientes partió del concepto de Estado que implantó Serrano Súñer, que tenía como objetivo un planteamiento tecnocrático independiente de las tendencias políticas.

Independencia estética:
Desde el punto de vista estético, hay que resaltar también la escasa injerencia política en todo este proceso, a pesar del papel falangista dado a Serrano. En este sentido, el trabajo de la DGRD y el origen intelectual de sus dirigentes, entroncó con la sedimentación teórica y práctica de etapas anteriores, años veinte y treinta, que pretendía dar solución a la crisis urbanística de la ciudad. Eclecticismo y funcionalidad de los edificios fueron las claves en el desarrollo de la nueva ciudad surgida de la reconstrucción. Y este fue uno de los grandes logros de la DGRD, al unísono con las teorías más innovadoras de la Europa pre y post bélica. La reconstrucción no se concibió como un retorno al pasado, sino como una posibilidad para adecuar las ciudades a la demanda de nuevas infraestructuras y de nuevos conceptos de higiene y movilidad. La DGRD adelantó el desarrollo urbano de las ciudades y programó no solo las necesidades de la población de posguerra, a las que no se había atendido durante el período anterior, sino el crecimiento social, sanitario y de comunicaciones que vendría con el despegue económico. En gran medida, la configuración de la ciudad española del siglo XX es heredera de la planificación de los arquitectos de Regiones Devastadas. Es la gran herencia de Serrano en la España actual. El organismo para la reconstrucción puesto en marcha como Ministro de Interior dio la imagen que actualmente tienen las ciudades. El Paseo de la Castellana, en Madrid, es un buen ejemplo de ello.

Los arquitectos de Regiones Devastadas programaron una ciudad teniendo en cuenta las necesidades sociales de la comunidad, de modo que el nivel de vida de la gente pudiera ir elevándose de manera paulatina. Los barrios debían dar solución a todas las necesidades sociales de sus habitantes: centros de salud, de enseñanza, de administración, de agua, de luz, de alcantarillado, de comunicación, etc. Eran zonas nuevas, programadas sin destrucción de viviendas, acometiendo un trabajo de modernización. Pero además, se aprovecharon los distintos grados de destrucción para acometer diferentes proyectos al objeto de adaptar las ciudades a las realidades de crecimiento y desarrollo. Grandes ejes vertebradores de la ciudad, con jardines centrales, con multitud de viales, con zonas de incorporación, concebidas para solucionar los futuros problemas de tráfico. Fueron, en fin, conceptos que se aplicaron tras una maduración teórica, independiente de la ciudad en particular. Así, encontramos desarrollos urbanísticos del mismo tipo en Madrid o en Castellón, configurando lo que se entendía en la DGRD como la nueva ciudad. Sus planteamientos supusieron una revolución urbana completa y adentraron a las ciudades españolas en el siglo XX con el desarrollo de infraestructuras básicas de las que carecían.

Como hemos dicho antes, esta realidad estética desarrollada por la Dirección General, no estuvo subyugada a los criterios propagandísticos del Nuevo Régimen. La historiografía que sostiene esta tesis se fundamenta, además, en la ideología más radical, más unida a la falange pro nacionalsocialista, que tuvo menos de un lustro de relativa influencia en el Nuevo Estado y que no pasaron de discursos políticos o proclamas en medios de comunicación. Ante este escenario, que evidencia una imposibilidad objetiva de diseñar, construir y concluir un edificio, se impone la realidad de unos criterios estéticos que entroncaban con el funcionalismo y el racionalismo de años anteriores.

En definitiva, la reconstrucción española tras la Guerra Civil no fue un hecho aislado ni en el tiempo ni en el espacio. Sin embargo, sus implicaciones y desarrollo interno condicionaron y tuvieron una importancia determinante para el Nuevo Estado, desde todos los puntos de vista, forjando unas características propias y novedosas que sirvieron de guía para la Europa inmersa en la II Guerra Mundial y también para la Europa de Posguerra.

SOCIEDAD
Desde el punto de vista social, el éxito de Regiones fue la recuperación moral de la población. La DGRD logró, y en cierta medida impulsó, la recuperación moral de la sociedad española a través de la recuperación, no sólo física de las ciudades y la economía, sino también de su actividad social.

El vencedor tuvo que reabsorber al vencido para que el gobierno legítimo fuese plenamente aceptado. Y eso significó que el Nuevo Estado tuvo que hacerse cargo de la tarea de gestionar el destino de los perdedores y organizar a la sociedad civil en su globalidad. Esa fue la tarea de Serrano Súñer. El principal objetivo para el Ministro de Interior fue la reconstrucción de la sociedad. En este sentido, aunque legisló el modelo de represión de los primeros años del régimen, no prestó especial atención a la misma. La represión no era prioritaria. Lo más importante era la subsistencia. Es precisamente este hecho el que lleva a la supuesta base social de la oposición republicana interna a que no fuese especialmente proclive a la acción política clandestina. Y esta inactividad política de la oposición explica la preocupación de Serrano por la gestión global de la reconstrucción, sin especial atención a la represión como arma prioritaria. Es un fenómeno radicalmente diferente al operado por Stalin en la URSS.
Esta supuesta represión, como hemos visto antes, estaría regida, teóricamente, por la Ley de Responsabilidades políticas de 1939. Sin embargo, la práctica real de la represión fue mucho más laxa de lo que la literatura al uso ha pretendido. Un buen ejemplo de ello es la política de ayudas de la DGRD. El otorgamiento de estas ayudas administradas por la DGRD para la reconstrucción de viviendas particulares y actividades económicas familiares fueron prácticamente universales.

Por último, dos hechos marcaron la actuación de Regiones Devastadas: la rapidez y la no discriminación ideológica. El proceso de actuación de la DGRD en materia social se caracterizó por las rápidas intervenciones en la otorgación de las ayudas para la reconstrucción de viviendas y, lo que es no menos importante, la recuperación de actividades lúdicas y de ocio. En los expedientes de Regiones Devastadas figuran en numerosas ocasiones la concesión de ayudas para la recuperación de cines, teatros y hasta bares, hostales o tabernas. Se trataba, pues, de recuperar, no sólo actividades económicas a nivel local, sino también actividades que permitieran recuperar la normalidad en el ámbito social de cada población. Fueron programas de incentivación social no a nivel global, sino a nivel local.

Y por otro lado, la no discriminación ideológica. Los archivos de la DGRD están llenos de informes ideológicos desfavorables de la Guardia Civil o de la Falange sobre personas que habían ocupado puestos de responsabilidad en agrupaciones políticas o sindicales del Frente Popular. Pues también a este tipo de persona se les concede la ayuda. Aunque, y esto es importante, la sanción favorable proviene de Madrid, no de las Comarcales.

 

ECONOMÍA
La economía, en sentido global, se convierte en una pieza importante para entender el comportamiento de la DGRD y su éxito. Hay que valorar los elementos objetivos de esta etapa que permitieron desarrollar, en la medida de sus posibilidades, un proceso de reconstrucción real, en todos los ámbitos, y al frente del cual estuvo Regiones Devastadas. La reconstrucción de la economía global permitía la reconstrucción de los ingresos del Estado, punto primordial para el sostenimiento del mismo. La recuperación de las economías locales son el camino para dotar al Estado de los medios necesarios para desarrollar una política de poder.

A la conclusión del conflicto civil, faltaban miles de viviendas, la red de comunicaciones resultaba insuficiente, escaseaba la gasolina, empezaron a aparecer auténticos cinturones de pobreza en torno a las grandes ciudades y la dieta alimentaria de una parte importante de la sociedad era muy precaria. Ante esta realidad se adoptó una estrategia económica que unió la tradición proteccionista, heredada ya del período republicano, con una realidad exterior de aislamiento. Pero algunos parámetros de la economía circularon de forma similar a lo que ocurría en el resto de Europa manteniendo, por ejemplo, cierto nivel de inversión extranjera o apostando por la empresa pública. Con respecto a la reconstrucción, el sector de mayor peso, la industria, se convirtió también en el que mejor comportamiento tuvo durante esta época. La siderurgia y la electricidad, principalmente, dieron mayores posibilidades al esfuerzo de reconstrucción del país, lo mismo que ocurriera en otros estados europeos. Además, la DGRD orientó parte de su estrategia a la priorización de la economía a pequeña escala, como parte del programa de normalización de realidad social de los núcleos urbanos. Este aspecto fue, sin duda, uno de los más importantes de la actuación de Regiones Devastadas, puesto que incentivó la microeconomía, paliando parcialmente el déficit de material y poniendo las bases del desarrollo económico posterior.

[Esta orientación del estudio de la vertiente económica de la DGRD y de la autarquía contrasta con lo que gran parte de la historiografía actual refiere sobre el tema. En este sentido, merece la pena reproducir las palabras de José Luís García Delgado para observar la línea de investigación de esta historiografía: “No se exagera, por consiguiente, cuando se sitúa en ese decenio de los años cuarenta el pasaje más negativo de nuestra historia económica y contemporánea, con la cruenta eliminación de los partidos políticos y organizaciones de clase, con rígida disciplina laboral y drástica fijación de salarios, con cercenamiento de las libertades individuales y la pérdida, en unos casos, y marginación, en otros, de un capital humano irrecuperable. En suma, el fracaso económico corrió entonces paralelo a la regresión política y social” . Esta apreciación subjetiviza la realidad del período de la autarquía para situarse en un punto de partida no científico desde el cual se pretende acometer su estudio. El párrafo, lleno de adjetivos, intensificados por adverbios, mezcla la valoración económica con la política y la social, conformando un todo inviolable con el que se pretende negativizar un período histórico desde una postura ideológica. Es el análisis más extendido sobre el período autárquico.]

En líneas generales, la vida de la Dirección General corrió pareja a la política de autarquía económica del régimen, desde su nacimiento hasta su desaparición. De este modo, los condicionantes de una fueron también las limitaciones de la otra. La escasez prolongada y la falta de despegue de la economía, caracterizaron tanto a la DGRD como al período de autarquía. El rasgo más importante y el nexo de unión de esta fusión de intereses fue la carestía. Un hecho que condicionó la reconstrucción en todos sus ámbitos, desde la cantidad y calidad de los materiales, hasta la mano de obra utilizada para realizar los trabajos. Sin embargo, y a pesar de actuar en el ámbito de una economía tan lastrada por sus insuficiencias, los resultados obtenidos en la reconstrucción fueron notables.


IV. CONCLUSIÓN:
La presencia de Serrano Súñer en el Nuevo Gobierno durante el conflicto civil supuso un punto de inflexión en la Guerra. Más allá de los componentes ideológicos, políticos o familiares que rodearon su nombramiento, hay que destacar la labor de gestión en la estructuración, puesta en marcha y consolidación de la estructura administrativa y de Estado que logró Serrano. Sin esta gestión, la Guerra no hubiese sido posible ganarla. Ambos bandos llevaron procesos antagónicos en cuanto a su organización. Mientras Franco logró crear y consolidar un Estado nuevo a finales de 1938, la República se iba desintegrando poco a poco hasta terminar con un golpe de Estado. Mientras la vida se iba normalizando en la zona nacional, con la tarea de reconstrucción iniciada por Serrano, en la zona republicana se atomizaba el mando, la administración desaparecía, los impuestos no llegaban al Estado, los partidos se disputaban entre ellos el poder y la población menguaba su capacidad de supervivencia.
En este contexto, Serrano Súñer emerge como la figura que gestionó la creación y consolidación del Nuevo Estado. Fue el brazo ejecutor de Franco para dar forma al embrión que se había ido generando en torno a la figura de un líder, Franco, y al orden impuesto por un ejército unificado. Es un año después de la conclusión del Conflicto, en octubre de 1940, cuando Serrano Súñer cesa en su labor de estructuración del Estado y pasa al Ministerio de Exteriores. Este cambio se pudo producir porque el trabajo de organización y puesta en marcha del Gobierno y de la Administración fue un éxito y podía circular ya de forma independiente. Sin embargo, los éxitos forjados durante esos años anteriores comenzarían a partir de 1940 a dar sus frutos, exportando la experiencia española hacia otros países.

El gran instrumento que utilizó Serrano Súñer para llevar a cabo esta gestión eficaz del Nuevo Estado en el período de guerra fue la DGRD. Se estableció como el banco de pruebas para exportar al resto de la administración, con criterios de eficacia y rendimiento, con ausencia de represión, con rapidez, dirigido por técnicos profesionales, alejado del dominio político. Fue el instrumento que se encargó de la Reconstrucción, entendida como restauración de la normalidad a la sociedad española. Fue, por tanto, un instrumento de actuación global, desde la economía hasta el urbanismo. Y desapareció en 1957, cuando los índices económicos y sociales de España comenzaban a superar a los índices de preguerra.

La DGRD fue el gran logro de Serrano Súñer. Unos logros que han permanecidos hasta hoy día a la vista de todos e igualmente ignorados. Las ciudades, tal y como las conocemos hoy día, son herederas de este organismo puesto en marcha por Serrano. Es, quizás, el logro más importante del que fuera Ministro de Interior.


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