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PREGÓN DE D. RAMÓN SERRANO SUÑER

PRONUNCIADO EN GANDESA CON MOTIVO DE LAS FIESTAS DE LA PATRONA, LA VIRGEN DE LA FONT-CALDA.

31 de agosto de 1984

 

Ilustre Alcalde, autoritats, Pubilles, estimats gandesans i forasters que ens acompanyeu.

Abruma mi ánimo la circunstancia de que tantas personas distinguidas que por aquí han desfilado para hacer el pregón todas se expresaron en lengua catalana y yo he de hacerlo en lengua castellana, porque si tengo la fortuna de leer y conocer la vuestra, no tengo de ella el dominio necesario para escribirla 0o hablarla. Lo haré en castellano, lo haré con amor filial a esta lengua y a esta tierra; como hicieron, inversamente, en catalán, hablando de España, insignes escritores y poetas de Cataluña: “Escolta, Espanya - la veu de un fill que et parla en llengua - no castellana", como hace el insigne Joan Maragall en su profunda "Oda a Espanya"; aquel que, como hermano, canta la tristeza de Castilla porque sola, enmig dels camps, terra endins, y está triste; no pot veure els mars llunyans, y dice a los catalanes "Parleu-li del mar, germans. (Perque anant al mar els homes s´agermanen, venin del mar mai-mes seran esclaus”.)

Entre los muchos avatares de una vida larga -discursos-políticos, parlamentarios, artículos, libros, presentaciones- nunca hasta llegar al arrabal de senectud, donde todo se torna graveza, como escribió nuestro gran Jorge Manrique en sus versos a la muerte del Maestre de Santiago Don Rodrigo Manrique, su padre, nunca me he visto en el caso de hacer el Pregón de una fiesta Mayor, como ahora, con motivo de la Fiesta Mayor de Gandesa, atendiendo al honroso requerimiento del Batlle de la Ciudad, que si constituye para mí un honor, también es, por las circunstancias antes dichas, motivo de preocupación por lo que tiene la materia de novedad e inexperiencia.

Pues bien, volviendo al Pregón -mi quehacer actual- diré parafraseando a Lope de Vega que "en mi vida me he visto en tal aprieto", lo que si en el Fénix de los Ingenios es sólo divertimento, burla, con su poderoso ingenio y su facilidad versificadora, burla da dificultad por juego atribuida al tema, pues se ríe de de una dificultad que en él no existe para escribir el soneto que le manda hacer Violante; y en cambio sí hay en mí dificultad por lo que queda antes dicho, en este mi compromiso, grave, contraído.

El lenguaje, según frase del poeta, se infundió en el hombre por vía divina: Nada tiene más fuerza creadora y de convocatoria; y que aquí en Gandesa ha de tener el énfasis del latín de nuestros epitafios, el de esta tierra tarraconense romanizada, que empapa todo su entorno.

Salte, pues, primero, antes que todo, la palabra; el Pregón de las fiestas desde el tornavoz de esta "muy leal, heroica e inmortal Ciudad de Gandesa”.
Esa "Romanidad" arranca del año 27 antes de Cristo, cuando las naves de Augusto, surcando el Mediterráneo llegaron a sus costas y sobre la capital de una tribu ibérica, muy importante -como lo pregonan sus murallas ciclópeas- asentó el Emperador en persona su Cuartel general para la Guerra Cántabra, haciendo a Tarraco desde entonces capital de la España citerior, y dándole e1 calificativo de Augusta, con derecho de ciudadanía romana. Y con gran fuerza de expansión, desde esta ciudad se impuso a todos el orden y las leyes, la estructura de la Romanización de la Península; y la ciudad a Augusto por gratitud lo deifica y eleva un templo en su honor, cuya imagen nos han transmitido las monedas romanas acuñadas en Tarragona.

Fueron los Escipiones quienes le dieron el rango urbano más alto de todas las ciudades mediterráneas, elevando murallas romanas sobre 1as ciclópeas, empleando para ello canteros ibéricos -aún se conservan sus marcas lapidarias-. Los Escipiones, con la fusión de lo romano y lo aborigen, dieron a la región –o Provincia- la mayor grandeza y ésta inc1uyó en su órbita lo que luego y hoy fue y es la ciudad de Gandesa, “el Burgo de los almendros en flor”, como vino a decir su cronista, y pariente mío, Antonio de Magriñá y de Suñer.

Y estas tierras fueron, según una tradición nunca desmentida, la puerta de entrada del Cristianismo en España. Y aunque nada está más lejos de mi ánimo que avivar la vieja polémica, recordaré, sólo con propósito histórico, que una Decretal pontificia romana declaró a Tarragona "Iglesia- Primada de Hispania”. Esta es la historia; otras decisiones son políticas.

***

Dentro de ese orden romano-tarraconense y de su cristianización, nos lleva la palabra a la especialísima significación que tiene aquí en Gandesa el sentimiento mariano en todo lo que rodea a la cristiana advocación de la Virgen de la Font-Calda, nuestra Santa Patrona, ligada a una toponimia y un paisaje a los que nutre de rico contenido espiritual.

Las distintas regiones de España han adecuado las imágenes de sus Vírgenes a uno u otro de los dos ciclos de la cristiana liturgia: el de la Navidad y el de la Pasión: Sonríen las Vírgenes norteñas, en el Ciclo de la Navidad, con el Niño Dios entre los brazos -Begoña, Covadonga, Montserrat –alegre en su hieratismo románico- el Pilar, las Vírgenes marineras del Carmen-. Y lloran las Vírgenes castellanas y andaluzas en el Ciclo de la Pasión, con Cristo descendiendo desde la Cruz a sus brazos: las vallisoletanas de Hernández o de Juni; y en su soledad, atormentada de saetas, la sevillana Virgen de la Macarena.

Nuestra Virgen de la Font-Calda, con su dulce sonrisa y el Niño Jesús entre los brazos tiene, aun dentro de este Ciclo de la Natividad a que pertenece, tiene, una sorprendente significación, porque está posada junto a la Font-Calda, junto a un manantial, a una fuente de agua caliente. Y pregunto, ¿No habrá sido siempre el manantial, la fuente, el signa primigenio de la vida, sangre genesiaca fluyendo de la madre tierra?

Adviértase que así lo sintió ya la vieja paganía que centró en las ninfas de las fuentes la vida deificada del ser; luego en los ríos, en añoranza de mares, en el lago, en el árbol o en la roca. (Por eso se repitieron las dedicaciones paganas a las "ninfas de las fuentes" o a las "diosas fontanas" en las lápidas romanas o prerromanas que guardan los museos epigráficos).

Con la cristianización se crean advocaciones de la Virgen referidas a montes, bosques, llanos, caminos, o a sentimientos humanos que se divinizan. Referentes a los manantiales hay muy pocas: la Virgen de la Fuencisla en Segovia, Fonsagrada en Galicia; y entre todas, la de más hondura significativa es nuestra Virgen de la Font-Calda porque se sitúa donde nace el elemento más fecundo de la Naturaleza: el agua y el agua calda, ligando así la maternidad de María a la más profunda de las maternidades cósmicas.

Hay otras advocaciones con signos de parciales sentimientos, como Nuestra Señora de las Angustias, de los Desamparados o de los Remedios, o aquella otra estremecedora que, caminando por todas las tierras de España, descubrió Ortega un día en la alta tierra soriana, en la meseta calcinada y fría: “Nuestra Señora del Desprecio”.

Nuestra señora de la Font-Calda quiso estar allí donde mana la vida, caliente en su nacer, a nueve kilómetros de Gandesa y no en la ciudad misma para que desde allí la pueda patronear y amparar mejor que si estuviera dentro de ella; ha querido mejor colocarse donde brota todo lo que es vida y constante fluir de eternidad.

Un gran poeta, querido inolvidable amigo, Dionisio Ridruejo, supo como nadie captar el germen de la vida espiritual que los manantiales arrastran hacia el río y escribió un poema que si no fuera escrito para nuestro rincón de la Font-Calda mereciera serlo:

Corriente abajo, la espuma
se precipita y sucede
y las márgenes elevan
sombra y flor al aire alegre
………………………….
Cien flores alzan su tallo
por cada flor que desciende.

Oteando esas flores, en otra síntesis de pureza; allí, en su rincón, está la Virgen de la Font-Calda.

***

Es grande, ingenua, profunda la devoción que en Gandesa y la comarca se tiene por la Virgen, personas sencillas del pueblo y cultísimas como el Padre Manyá.

Una vez oía yo misa con mi mujer en la Iglesia Parroquial de Gandesa. Con nosotros una amiga nuestra, descendiente de la familia real aragonesa, y un amigo, ninguno de los dos catalanes; ausente el Párroco vino a sustituirle el cura de Corvera, hombre de pequeña estatura y aire adolescente, habló de la Virgen, de la Mare de Deu, de la "Maredeueta", con tanto candor, con tanto amor, con tanta unción, emocionadamente que, por encima de la palabra llegaba al alma de mis dos amigos castellanos que no conocían el catalán y les comunicaba sus sentimientos. Ella, persona inteligente, sensible, me dijo: lo he entendido todo igual que vosotros y me ha emocionado mucho, pocas veces tanto como ahora en un acto religioso. Y es que el espíritu, los sentimientos, la fe, pueden comunicarse por encima del idioma, de su diversidad. Es el poder del espíritu, también el poder de la inteligencia de que hablaba Eugenio d´Ors.

Fe auténtica, sin milagrerismo: En la casa de mis abuelos, como encargados - "mayordomos" se les llamaba con cierta pomposidad- habitaba un fiel matrimonio que tenía un niño de pocos años paralítico de nacimiento, dado por incurable por todos los médicos de Barcelona que lo habían examinado. Un día que los Infantes, Don Alfonso Carlos y Doña María de las Nieves, llegaron a Gandesa escoltados por los zuavos pontificios con sus llamativos uniformes -aquellos que diseñó Miguel Angel- la madre del niño paralítico rogó a mi abuela que pidiera a la Infanta que el médico del rey que venía con ellos viera a su hijo; así se hizo con el mayor interés, pero éste después de examinarlo también lo consideró incurable. Llevaron alniño a la Font-Calda: oraciones ante la Virgen, cirios, inmersión en las aguas de la fuente caliente… y de pronto, por lo que fuera: ¿la fe? ¿elmilagro? el niño soltó las muletas y comenzó a andar. Creció normalmente, se hizo sacerdote, desarrolló un largo apostolado como rector en Egea de los Caballeros, capital de las Cinco Villas de Aragón; tuvimos con él, especialmente mi hermana Carmen, muy afectuosa relación.

Sacerdote fervoroso y sencillo, contó en diferentes ocasiones lo que había sido su vida y en un semanario que antes había aquí en Gandesa la publicó con todo detalle en un trabajo que humildemente tituló “¿Mi1agro de la Virgen? ".

***

Parecería natural, casi inevitable, que desde este punto saltara nuestra palabra al acaecer histórico de la ciudad de Gandesa y a nuestra vinculación familiar con el ser mismo de la ciudad.

Sería normal que en esta oportunidad hiciera yo alguna referencia o reflexión sobre el acaecer histórico de Gandesa, pero ello sería aquí ocioso donde todos conocéis los valiosos trabajos de vuestro ilustre coterráneo el Padre Juan Bautista Manyá, hombre de muy sólida formación intelectual, excelente escritor bilingüe, y uno de nuestros mejores teólogos a juicio de las mayores autoridades no sólo de nuestra Iglesia sino también de altos dignatarios del Vaticano. Permitidme que dedique este recuerdo a quien conocí en mi adolescencia, cuando él era muy joven y brillante sacerdote, y aquí en el pueblo se le llamaba "el savi”, con un tono mezclado de distanciamiento y de instintivo respeto. Su compañía moral me hizo gran bien, y su laboriosidad -su descanso en el trabajo- fue ejemplo para mí en horas de decaimiento y frustración, en momentos en que mi inclinación estaba en abandonarlo todo.

Sólo, pues, haré una rápida referencia al que se ha dado en llamar interludio visigótico, una época de casi vacío histórico, a diferencia de otras regiones donde visigotismo fundido al romanismo hizo clave de la vida a la "Lex Romana Visigotormu” que marcó el signo de la vida de aquel tiempo.

La invasión árabe en el siglo VIII…, Castillo de Miravet, conquista y reconquista.

¿Reyes moros legendarios de Gandesa '?

Adscrita primero al Emirato y luego al Califato de Córdoba.

Varias versiones sobre la reconquista del Castillo de Miravet, Manyá, Bofarull, Rovira y Virgili, etc. Al siglo de la dominación de Gandesa por los árabes, Ludovico el Piadoso, uno de los reyes francos, intentó sin éxito la reconquista de Gandesa. Gandesa no fue reconquistada hasta que lo fuera Zaragoza y fueron tropas venidas de Valencia las que reconquistaron la entonces villa de Gandesa y su comarca.

Hay una versión poética, la del "Cantar del Mío Cid", que atribuye la reconquista a Don Rodrigo que estuvo en el Castillo de Miravet; probablemente se trata de una tradición legendaria. Pero llegados a este punto me voy a referir al problema de la tradición de un modo general; la tradición es menos peligrosa, y está menos alejada de las verdades históricas, que la historia falsa y que la surrealista. En la tradición hay casi siempre una pequeña base de verdad sobre la que la imaginación de los pueblos, su sentido poético y soñador, puede edificar castillos y heroísmos. Con frecuencia los poetas y el pueblo sencillo pueden estar más cerca de la verdad que los filósofos; el ilustre escritor catalán Raimon Galí, con la finura que es característica de su pensamiento y de su pluma, dice en su libro "Els camins de l´estimar" que "El punt zero de la historia es el diáleg entre Jesús i Pilat, o sigui l'establiment del Regne de la Veritat per damunt de toda llei escrita.”

En cambio, quienes deliberadamente falsifican los hechos históricos, la conducta de las personas a la medida de conveniencias personales sus odios, sus mezquindades infundios y espíritus banderizos o de escuela, esos miserables no son historiadores ni son Historia los “libros” que fabrican. El historiador, como escribe uno de los más ilustres de nuestros días, el francés Lucien Febvre, debe empezar por la depuración de los hechos, que son la base de la historia, con un análisis objetivo; vengan después las interpretaciones, valoraciones, exaltaciones o vituperios, según el ángulo visual ideológico con que se contemplen.

            Lo que con certeza puede afirmarse es que en el siglo XII, en 1153, los Ejércitos catalanes del Conde Ramón Berenguer IV están asentados en Miravet y su comarca que fueron entregados a los Caballeros Templarios.

***

La historia del Temple, de raíz profundamente catalana, que aparte de su valor militar, como ordenación de la vida civil, económico-social y religiosa; del injusto proceso a que fue sometido por calumniosos infundios, hace el Padre Manyá un acabado estudio.

La realidad fue que Miravet y su comarca, sus tierras, sus castillos, se entregaron a los "Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén".

La "Castellanía de Amposta" se creó para salvar lo que se pudiera del anterior orden social.

“El gran Priorato de Cataluña”.

En el siglo XVII -1640-1660- la "Guerra dels Segadors". Una guerra civil en la que tuvo mucha parte la Francia de Richelieu; reinaba en España la Majestad del Rey Felipe IV -"nadie tan cortesano ni pulido"- pero gobernaba el funesto Conde Duque de Olivares. Fue una guerra desastrosa; se llegó a declarar Cataluña "protectorado" de Francia, fue aclamado Luis XIII como Conde de Barcelona, y España perdió el Rosellón. Allí empieza la decadencia de España. Años después, la "Guerra de Sucesión" por la Corona de España a la muerte de Carlos II el hechizado. En esa guerra, Gandesa -y con ella mi familia-, Cataluña, estuvo al lado del Archiduque de Austria, que la perdieron por la ayuda que otro bando tuvo de Francia y sus ejércitos que trajeron al trono de España a Felipe V, nieto de Luis XIV. España perdió, además, Gibraltar, del que "aprovechando" su colaboración con España se apoderó su infiel aliado inglés.

Más guerras en el siglo XIX. Gandesa siete veces sitiada por los carlistas. Por su conducta, el Parlamento de la Nación elevó a Ciudad su rango de Villa y le concedió los títulos de Muy Leal, Heroica e Inmortal que señorean en su escudo.

No voy a describirlas. Están ya muy estudiadas en la crónica de mi pariente Antonio de Magriñá y de Suñer que nos cuenta que cuando Don Alfonso Carlos -hermano del pretendiente al trono Don Carlos, el rey de la barba florida-, y su esposa Doña María de las Nieves de Braganza se alojaban siempre que iban a Gandesa en la casa solariega de los Suñer, mis abuelos por parte de madre: él, Angel de Suñer y Magriñá, natural de Gandesa, y ella, Angustias Font de Mora y Cerdán de Landa, natural de Cuenca. Todavía en 1a casa hay una "suite" de habitaciones, al lado del salón, que han venido denominándose siempre el “Cuarto de los Infantes”.

Son recuerdos que oí contar muchas veces y que mi imaginación de adolescente recreaba a su manera.

Era mi abuela persona distinguida y muy cristiana, con dotes de mando, energía y prudencia. Cosa como la que voy a contar, como la que cuenta el cronista Magriñá, nos parecerá incomprensible a todos los que, en un lado u otro, hemos vivido la tragedia de nuestra última -Dios quiera que así sea- guerra civil. En Gandesa por aquellos años vivían, convivían en el pueblo, respetándose, carlistas y liberales. Un día, desguarnecida Gandesa de tropas liberales porque a las órdenes del General Despujol se habían ido a ocupar otro pueblo (creo que Batea), quedó nuestra ciudad en manos de muy pocos carlistas. Un liberal llamado Serrate se dirigió sigilosamente a comunicar al General que la situación de Gandesa era tal que con muy pocos hombres podría ser ocupada definitivamente; pero cuando Serrate volvió a Gandesa se encontró con la sorpresa de que había llegado, y acantonado allí, la terrible partida carlista del Cura de Flix que, enterado de la maniobra de Serrate, lo apresó y se disponía a fusilarlo, cosa que inútilmente intentaba evitar el Alcalde, y ante tan grave situación mi abuela Doña Angustias, sin temor a la brutalidad del cura guerrillero impuso, para evitarlo, su autoridad de carlista y amiga de los Infantes, y con gran energía le dijo algo así: "La lucha y la muerte en campo abierto así es la guerra, pero Dios jamás permitirá la muerte alevosa a sangre fría". Alegó como suprema razón que hablaba por boca de los propios Infantes y su gesto evitó el crimen.

Son dignas de ejemplo y alabanza la caballerosa conducta, la convivencia de aquellas gentes que militando en bandos distintos, y en plena guerra, tenían piedad ante el enemigo indefenso y acataban las normas del honor. ¡Qué lejos, qué diferente, de los horrores y sufrimientos que luego todos hemos padecido!

La cultura es la convivencia en las ideas. Ha faltado siempre en España una infraestructura cultural y de educación política que los partidos políticos no han sabido crear; por eso Ortega quiso constituir la “Liga de la educación política española”. El camino para alcanzarla es largo, y han de recorrerlo hombres inteligentes, de una probidad intachable, responsables y serios, sin protagonismos vanos. Habrá que contar con ellos, aunar fuerzas y, dentro de ese ambiente, excluir toda exclusión, como decía Renan.

Finalment, del fons del meu cor, us desitjo a tots, benvolguts gandesans, festes molt joioses.

 

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